Una lluvia violenta y salvaje…

Porque el tiempo es el tiempo, y él decide cómo, dónde y cuando quiere descargar… (Una lluvia violenta y salvaje)

Todo comenzó un mes de julio. O quizá no. Quizá la tragedia ya venía gestándose desde el comienzo de nuestra historia. Sólo que aún no lo sabíamos. Todavía no, ni siquiera podíamos  intuir lo que el destino nos tenía preparado.

Vuelvo a aquel día de julio. Las vacaciones escolares ya estaban en pleno auge y el calor en Madrid ya empezaba a dejarse sentir, o padecer, según prefieran ustedes.

Una piscina y muchos niños disfrutando con sus padres vigilantes o participantes de los juegos acuáticos. De repente, sonó la megafonía, a la que normalmente nadie, y digo nadie, suele hacer caso (ya se lleve la grúa el coche mal aparcado…)… Como digo, sonó la megafonía, pero esta vez llevaba nuestros nombres escritos en el aire. Y empezamos a vislumbrar que el viento había rolado y nada volvería a ser lo mismo.

Viento del Este y niebla gris anuncian que viene lo que ha de venir. No me imagino que irá a suceder… más lo que ahora pase, ya pasó otra vez. (Mary Poppins)

Tengo recuerdos de ese verano que se agitan en mi memoria de forma desordenada. Algunos felices y dulces y otros, discordantes. Uno especialmente. La imagen no está del todo clara, sólo percibo claramente los grititos de un niño disfrutando y excitado en su primer viaje en barca. Ese niño era mi hermano. Después viene un fogonazo de luz, y oigo restallar una bofetada que termina con las risas locas de un niño.

Recuerdo haber sentido en ese momento vergüenza por la situación presenciada, y cobarde. Me sentí una cobarde por no haberle defendido… Cierto es que yo también era una niña, pero sé que me sentí mal por  haberme  callado. Este sentimiento me ha acompañado durante mucho tiempo, hasta que por fin, junto con la recuperación de mi pelo natural, decidí perdonarme y no volver a permitir que nadie, nadie en el mundo, vuelva a hacer daño a mis personas queridas. Con sus defectos y virtudes.

Nadie.

Este momento fue el detonante para el cambio de rumbo y la revelación de verdades escondidas. Y sobre todo, es el punto de inflexión en el que seis mujeres de una misma familia comenzaron a escribir el resto de su historia con letra teñida de sangre y esfuerzo.

Y como en toda batalla que se precie, no salimos indemnes de ella. Pero sí fortalecidas y unidas…

Y llegó el mes de Octubre, de otro año.

En mi clase de Patchwork suena de fondo el ruido de la máquina de coser. Y nuestras conversaciones la acompañan. Y los temas surgen, cambian, a veces nos producen una risa loca y otras, nos ponemos profundas y nostálgicas, y al compás de aguja y dedal nos damos cuenta de que el papel de la mujer en la sociedad está cambiando, pero aún seguimos siendo el anclaje fundamental de la sociedad, de la comunidad, y por supuesto de la familia. Y aunque estemos muy,muy,muy capacitadas y preparadas para realizar todo aquello que nos propongamos, es evidente que la Naturaleza nos ha escogido para mantener y perpetuar el amor, cuidado y protección de nuestra manada, de nuestros seres queridos. Y eso moninas, es una verdad indiscutible. Es irrelevante cuál sea nuestra dedicación en la vida. Fuimos, somos y seremos el eje que mueve el mundo y ningún hombre, por mucho que se lo digan las revistas de machos depilados y sensibles, podrá nunca ejercer ese papel (excepto honorables excepciones, que creo aún no conozco)…

Se me ocurre que a las abuelas les toca el papel de brujas protectoras, deben velar por las mujeres más jóvenes, los niños, la comunidad y también por qué no, por este maltratado planeta. Me gustaría volar en una escoba y danzar con otras brujas paganas en el bosque a la luz de la luna, invocando las fuerzas de la tierra y ahuyentado demonios, quiero convertirme en una vieja sabia, aprender antiguos encantamientos y secretos de curandero… (Paula de Isabel Allende)

Amanece en  Otoño, con su luz dorada, sus hojas marchitas cubriendo aceras y parques. Comienza a caer la lluvia y nos inunda el olor a tierra mojada…y la vida de nuevo se hace paso a través de las nubes de polución, y ella resurge. Y nosotras tres, las que quedamos junto a ella, resurgimos con ella. Más unidas, más maduras y más fuertes.

Ahora sabemos que estamos conectadas, no por un apellido o misma sangre. Estamos unidas por algo más sublime, el Amor. Y eso, ya no se puede romper. Y los que lo intenten dañar saben o deben saber, que no saldrán enteros de la batalla…

Este texto va dedicado a ti, a mi querida tía del alma y a las mujeres de mi familia, que a pesar del destino, nos hemos reencontrado una y otra vez…

 

Feliz domingo…

Banda sonora de domingo:Tuppence a bag

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